Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, un dÃa de mayo, me levanté temprano, cansado de la prisión, y fui a una ventana con rejas que daba al jardÃn junto a la habitación en la que yo estaba prisionero. Me senté a la ventana y vi en un rosal las rosas que se abrÃan por el sol; me agradaba mucho contemplarlas, sobre todo una que vi tan fresca y roja que todas las demás perdÃan su color al compararlas con ella. Entonces me acordé de vos, pues me pareció que del mismo modo que la rosa superaba a todas sus compañeras en belleza, asà vuestra hermosura superaba a todas las damas que estaban con vos en los estrados el dÃa del último torneo que hubo en el prado de Camalot. Eso me oprimió el corazón y me impulsó a ver a la rosa que me os recordaba, ya que no os podÃa ver a vos: tomé la reja de la ventana y la rompà con las manos. De tal forma me escapé: ya os he contado por qué he tardado tanto en volver a la corte. Sabed que si no hubiera sido por esta razón, no hubiera tardado tanto en modo alguno, pues deseaba regresar más que nadie.
—Por Dios, pensando que habÃais muerto, se me han dicho tales afrentas de vos, que sin duda hubieran callado si pensaran que estabais vivo.
Al oÃr estas palabras, no se enfadó poco, pues amaba a la reina sobre todas las mujeres, y le dijo:
—Por Dios, decidme quién os contó tales afrentas, pues por poderoso que sea, no dejaré de vengarme de él según vuestra voluntad.