Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios, señor —contesta mi señor Galván—, ya habéis dicho bastante; si yo fuera tan rico como vos, por Dios, lo harÃa saber como vos y yo le ofrezco para su servicio todo lo que tengo bajo mi poder, que es mi cuerpo: es lo único que puede dar un sencillo caballero; se lo entrego generosamente como quien pondrÃa su cuerpo a cambio del otro. Y para que no se diga que voy solo, le doy para que le ayuden mis cuatro hermanos y todos los que yo podré conseguir mediante ruego. Os prometo que no me iré de Gaula, si no muero o estoy enfermo, hasta que vea al rey Claudás desheredado de toda su tierra.
Mi señor YvaÃn jura del mismo modo y lo mismo hacen todos los demás que están allÃ.
Entonces, dice mi señor Galván:
—SerÃa razonable que llamáramos al rey y le hiciéramos saber este asunto, para oÃr lo que dice.
Todos están de acuerdo y envÃan a Boores y a Héctor para que le lleven el mensaje. Éstos se presentan al rey y le dicen:
—Señor, algunos compañeros de la Mesa Redonda están celebrando un consejo ahÃ; no querrÃan que se enterara nadie antes de que vos lo hubierais oÃdo; por eso desean que acudáis y que les aconsejéis según lo que os digan.