Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor —contesta un pariente suyo—, no creo que os hayan quedado más de trescientos entre caballeros y servidores.
Empieza a hacer el signo de la cruz y se sorprende por lo que oye, diciendo que si todos los que se han ido se hubieran quedado, «no habrÃa pasado mañana sin que yo hubiera perdido mis posesiones. Bendito sea quien me dio tal consejo: fue extraordinariamente prudente y previsor».
A los que se quedaron, el rey Claudás les dio tantos hermosos regalos y les aumentó de tal forma los feudos, que se tuvieron por sabios por haberse quedado. Claudás los estimó en mucho, los honró y los mantuvo a su lado porque sabÃa que podÃa confiar en ellos en momentos de gran necesidad. Luego hizo venir caballeros y servidores de cerca y lejos: acudieron tantos de todas partes, vasallos suyos y otros que necesitaban ganar dinero, que fue admirable la cantidad de caballeros que reunió, recibiéndolos tan bien y con tantas honras, siendo tan generoso, que todos se preguntaban sorprendidos de dónde podÃa sacar todo lo que les daba. Les agradó tanto lo que veÃan en él, que decÃan a sus espaldas que no querrÃan perderlo a cambio de nadie, pues nunca encontrarÃan a un rey tan generoso, ni que diera con tal largueza a sus hombres, y por eso lo aprecian tanto como pueden y aún más.