Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, cuando nosotros cuatro, el rey Bandemagus, Boores, Gueheriet y yo nos fuimos de aquí, cabalgamos durante todo el día y el día siguiente, hasta que llegamos al castillo de la Blanca Espina, donde encontramos a Mordret, al que los muchachos de la ciudad habían tratado con bastante villanía; lo dejamos libre, quemamos el castillo y nos marchamos de allí al castillo en el que mi señor Yvaín estaba prisionero, de donde lo sacamos. El día siguiente, Boores, mi primo, combatió contra Maldito el jayán y le dio muerte; según creo, era uno de los hombres más fuertes del mundo. Esta batalla la vieron muchos de los compañeros que aquí están. Cuando nos marchamos de allí, fijamos plazo para regresar el día de Todos los Santos al mismo lugar. Nos separamos y yo me fui solo, pensando dirigirme a donde había perdido a mi primo Lionel, que era en el Bosque Perdedor; cabalgué hacia allí y encontré a una doncella que me llevó a una colina en donde combatí contra Tericán, uno de los caballeros más fuertes de cuantos he encontrado, y lo maté. Éste tenía prisioneros a varios caballeros, e incluso a alguno de los compañeros de nuestra búsqueda que quedaron libres. Me fui de allí seguido por los que había dejado libres; iba descuidado y una doncella me llevó sin que yo lo supiera a casa de Morgana el hada, la mujer del mundo que más me odia, que yo sepa, y me dio no sé qué veneno para beber, con el que perdí toda la fuerza y el poder durante mucho tiempo. Me tuvo prisionero durante dos inviernos y un verano; pero, gracias a Dios, conseguí escapar por una ventana enrejada que rompí con mis propias manos. Cuando me marché, me encontré con un caballero que estaba herido en el muslo por una flecha, en cuya casa encontré al rey Bandemagus enfermo, que me dijo que todos los compañeros de nuestra búsqueda habían desaparecido; le rogué al señor que me dejara intentar quitarle la flecha del muslo, pero no lo permitió y se arrepintió al enterarse de quién era yo. Por la mañana me marché de allí y fui a casa del rey Vagor de la Isla Extraña, que tenía prisionero a mi primo Lionel, al que liberé y lo llevé conmigo hasta una abadía que se llama la Pequeña Limosna; de allí me fui a la Colina Prohibida, donde combatí frente a Boores, que tenía prisioneros a catorce caballeros, que dejé en libertad.