Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La mañana siguiente, el sábado, el joven se dirigió a mi señor Yvaín y le dijo:
—Señor, decidle a mi señor el rey que me arme caballero, tal como le prometió a mi dama, pues quiero que lo haga mañana, y que no lo retrase.
—¿Cómo, buen amigo dulce? ¿No sería mejor que esperarais y que mientras aprendierais el manejo de las armas?
—Señor, no seguiré siendo escudero durante más tiempo. Os ruego que le digáis a mi señor el rey que me arme caballero mañana, sin demorarlo más.
—Así lo haré, con mucho gusto.
Mi señor Yvaín va ante el rey y le dice:
—Señor, vuestro muchacho os manda, a través de mí, que lo hagáis caballero.
—¿Qué muchacho?
—Señor, el muchacho que os entregaron ayer y que vos me encargasteis que guardara.
En esto, llegó la reina acompañada de mi señor Galván, el sobrino del rey Arturo mira a Yvaín y le dice:
—¿Os referís al muchacho que me entregó la dama y que iba vestido de blanco?
—A ése me refiero.
—¿Cómo? ¿Ya quiere ser caballero?
—Así es; mañana mismo.