Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Lionel, Lionel, no estéis apesadumbrado ni desesperado porque Claudás tiene vuestra tierra, pues para recuperarla podréis contar con más amigos de los que creéis.
Después besa a los demás, uno por uno, y se aleja al galope hasta que alcanza al rey y a su séquito que estaban esperándolo para verlo. El rey lo sujeta por la barbilla, y comprueba que es hermoso y bello en todas sus facciones, y que no se le puede poner falta alguna. Mi señor YvaÃn le dice:
—Señor, miradlo bien, pues no creo que volváis a ver una cara tan bella en ningún muchacho. Dios no se habrá mostrado tan avaro con él si le ha dado tan buenas cualidades como hermosura.
El muchacho está asustado de las palabras que oye a YvaÃn y a los demás, y el rey se da cuenta, por lo que no le pregunta nada, sino que lo deja para otra ocasión; pero le dice a mi señor YvaÃn:
—YvaÃn, os encomiendo al muchacho, pues nadie mejor que vos le podrÃa enseñar cómo comportarse.
Entonces se lo entrega dándoselo por la mano, e YvaÃn se lo agradece profundamente. Mientras tanto llegan a Camalot. Es grande la multitud que se reúne en torno al joven, tanta que apenas se puede girar el pie. Desmonta con su séquito en el alojamiento de mi señor YvaÃn, y todos los que lo estaban viendo decÃan que nunca habÃan tenido ante sus ojos un muchacho tan bello.