Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Luego, bajaron de la muralla los de fuera y corrieron a abrir una de las puertas, entrando muchos, mientras que los de dentro gritaban: «¡Traición, traición!».
Cuando el señor del castillo vio esto y se dieron cuenta los que estaban defendiendo la muralla, no os preguntéis si lo sintieron y se quedaron sorprendidos: se hubieran rendido con gusto para salvar las vidas si hubieran querido aceptarlo los otros, pero no quisieron, sino que los mataron casi a todos, arrojándolos desde las murallas a los fosos; causaron tal matanza de gente, que fueron pocos los que escaparon sin morir.
Mientras entraban por una de las puertas, Sersés se dirigió a un postigo, lo abrió y salió, montando un caballo fuerte y rápido. No tenía ninguna herida que le impidiera cabalgar bien: no se detuvo hasta que llegó la noche. Se encontró entonces a un criado que iba picando espuelas muy deprisa con una carta en la mano. Al verlo, Sersés le pregunta que a quién sirve y a dónde va tan rápidamente; el criado le contesta que pertenece al rey Claudás, que era el señor de aquel país, «y voy a Pagón a hablar con Sersés, a quien me envía mi señor y le hace saber por mí que ha oído decir que los de Logres están en esta tierra; por eso, no quiere que Sersés tenga graves sufrimientos ni que les rinda el castillo por temor a la muerte, ya que mañana estará en el castillo para socorrerle».