Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Tendréis que esperar a que llegue la noche; entonces os iréis rápidamente a donde están los de Logres; los encontraréis acampados fuera de la muralla, como orgullosos que son y descuidados, pensando que no os atreverÃais a atacarles. Al llegar, id contra ellos de tal modo que no quede tienda ni pabellón en pie que no tiréis por el suelo. Cuando estéis allÃ, no penséis en el botÃn, sino en matar y en apresar a todos los que podáis.
Le contestan que asà lo harán.
Cuando llegó la noche oscura, después de cenar en la hueste, se armaron los que habÃan sido elegidos para ir a la emboscada, y esperaron hasta que Claudás les dio permiso y entonces se pusieron en marcha. Cuando los jóvenes de la hueste, que aún eran muchachos deseosos de llevar armas, vieron que se marchaban, pensaron que no se irÃan sin ellos. Montaron más de quinientos; como se pusieron en marcha uno tras otro, los primeros ya estaban a más de media legua del campamento. Al llegar los de delante a un valle cerca de los enemigos, se detuvieron y dijeron:
—Esperaremos aquà a nuestro mensajero.
En efecto, habÃan enviado por delante a un mensajero como espÃa, para saber qué hacÃan los enemigos y cómo estaban alojados. No tardó mucho en regresar el criado muy deprisa; le pidieron noticias de sus enemigos.