Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Después de apresarlos, los pusieron a buen recaudo y los enviaron a un castillo en el que estaba el rey Claudás; todos hubieran muerto o hubieran sido hechos prisioneros y pocos habrían escapado, pues los habían encontrado desarmados, de no ser por el rey Bandemagus que estaba en el castillo con toda su gente. Al oír los dolorosos gritos que daban los de fuera y el combate que se había producido, empezó a gritar: «¡A las armas, a las armas; hemos sido traicionados!».