Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Los nobles lo consuelan como pueden, diciéndole que nada ganará con las lamentaciones. Pero ya que está su hermano prisionero, debe esforzarse en recuperarlo mediante sus proezas y hazañas. Boores contesta triste y pesaroso que nunca volverá a estar a gusto hasta que lo recupere:
—Pero temo que Claudás lo haga matar en cuanto lo reconozca, porque nos odia más que a nadie.
—No temáis eso —le contesta Héctor—, pues no se atreverá ni a tocarle un solo miembro.
Le dicen tales palabras y lo consuelan de tal forma que se tranquiliza un poco: deja de lamentarse, pero está mucho más triste de lo que creen.
Toman a los heridos, los llevan al castillo, los desarman y los acuestan, mirándoles las heridas y cuidándolos en lo que pueden. Ese dÃa permanecen en el castillo tristes; entierran a los compañeros que habÃan muerto por la noche. Después de hacer esto, dicen que permanecerán allà durante todo el dÃa, y asà lo hicieron. Por la mañana se marcharon y atacaron al rey Claudás, diciendo que dejarÃan parte de la gente guardando el castillo y a sus compañeros enfermos, y en ello estuvieron todos de acuerdo. Unos se quedaron y otros se marcharon.
La historia se calla aquà y vuelve a ClaudÃn.