Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando Claudín llega al castillo, se dispone a entrar en él; Claudás manda que todos los prisioneros, que eran doscientos y aún más, sean prendidos, los entrega a buenos guardianes y hace que los lleven a la torre de Gaunes, de manera que estaban allí por la mañana a la hora de prima. Allí, descabalgan y les hacen prometer que guardarán prisión; luego, los llevan arriba, sin cadenas ni grilletes, pues era entonces costumbre que ningún caballero que prometiera guardar prisión fuera encadenado o puesto en grilletes. El rey Claudás tenía a muchos nobles prisioneros, por lo que debería estar mucho más contento de lo que estaba si lo supiera. Reunió a sus nobles para tomar consejo y les preguntó qué podía hacer, si esperaría allí a los de Logres, en campo abierto, o si iría a la ciudad de Gaunes. Le dijeron todos a una voz que los esperara y que se enfrentara con ellos; él dijo que así lo haría, ya que era eso lo que deseaban. Permaneció durante todo el día en el castillo de Tors alegre y contento. Alrededor de la hora de vísperas se le presentó un espía, que le dijo:
—Señor, ¿qué pensáis hacer? Mañana a la hora de prima podréis combatir, pues los de Logres estarán aquí, enloquecidos porque los atacasteis por sorpresa; son todos tan buenos caballeros y tan valientes que será extraordinario que les podáis resistir una sola hora del día en el campo de combate.