Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, id a Gaunes y enviadnos socorro, pues veo que vuestros hombres ceden y que tres de nuestros cuerpos han sido ya derrotados, mientras que los otros cabalgan con fuerza y poder, sin sentirse de nada de lo que han hecho; por eso veo que no podremos resistir fácilmente sin ser vencidos, como no recibamos socorro de alguien.
Claudás se sorprende mucho, pues no sabÃa que sus hombres hubieran sido derrotados. Sus nobles le dicen:
—Señor, no os entretengáis, id de prisa y enviadnos socorro, si no queréis que seamos muertos o apresados.
—Por Dios —les contesta llorando—, nunca abandoné un lugar por miedo a la muerte y tampoco lo haré ahora, mientras esté sano y salvo, como estoy; en vano habéis dicho eso, pues no os dejaré hoy en tal peligro, sino que os daré compañÃa. Para salvaros de la muerte enviaré a Gaunes en busca de socorro, de forma que llegue antes de que sea necesario; y no os preocupéis por mÃ, pues aunque soy viejo, creo que valgo tanto en caso de necesidad como el mejor caballero de aquÃ.
Al oÃr esto y que ésa es su voluntad, se animan, pues no se atreven a prohibÃrselo. Claudás toma dos caballeros y los envÃa a Gaunes, para que vayan tan de prisa como puedan, «y cuando lleguéis allÃ, decidles a los que encontréis que me vengan a socorrer con los mayores refuerzos que puedan reunir de su gente».