Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Héctor toma una fuerte lanza y mi señor Galván otra, y galopan contra los dos compañeros; Héctor golpea a Claudín y lo derriba junto con su caballo; mi señor Galván alcanza a Canart con tan mal golpe que por poco no le rompe el cuello; se desmaya por el dolor que siente. Cuando Esclamor ve este golpe, no se siente a gusto, pues sabía que los hombres de Claudás confiaban más en estos dos que en ellos mismos. Se dirige a Héctor y lo sujeta por el yelmo, tirando de él con tanta fuerza que lo derriba del caballo. Claudín, que se vio en el suelo, salta, sin sentirse tranquilo, y corre al caballo de Héctor, montando en él. Al verlo mi señor Galván, dice que nunca hubo caballero tan rápido y ligero, a su parecer, en un combate tan peligroso como éste; sujeta a un caballero por el yelmo y lo arroja al suelo, quitándole el caballo; se lo da a Héctor:
—Señor, montad.
Héctor monta. Recomienza el combate allí mismo, grande y peligroso. Apresan a Canart a la fuerza, pero antes habían pasado tales esfuerzos que ya tenían más necesidad de descanso que de combate; han realizado tales proezas por ambas partes que todo el campo está cubierto de hombres muertos. Claudín le dice al rey, su padre: