Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Diez días después de que la ciudad fuera asediada llegó al campamento la reina de Benoic con numerosas monjas. Al ver a sus dos sobrinos, lloró de alegría y de compasión. Cuando la reconocieron, le mostraron un gran gozo por amor a mi señor Lanzarote del Lago y porque era tía suya; la mantuvieron a su lado durante ocho días. Ella les preguntó por Lanzarote y le contestaron la verdad. Cuando mi señor Galván y los demás compañeros de Logres supieron quién era, no es necesario preguntar si se pusieron contentos y alegres, pues le mostraron el mayor honor que pudieron. Al marcharse, les rogó por Dios que pudiera verlo por lo menos una vez antes de morir y ellos le contestaron que así sería, según pensaban. Después de acompañarla un buen trozo hasta el Monasterio Real, regresaron al campamento.
Ese mismo día fue a los pabellones la Dama del Lago con gran séquito de gente y preguntó por Boores y Lionel; la llevaron ante ellos, que al verla, fueron corriendo a su encuentro, mostrándole tal alegría como a la persona que más querían y como a aquella que les había hecho grandes bienes y honores en su infancia. Les pregunta por Lanzarote y le contestan que está sano y salvo.
—¿Y no ha venido con vosotros?
—No, se quedó con el rey Arturo en Gran Bretaña.
—¿No pensáis que vaya a venir?