Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Con esto terminó el consejo y fueron a comer por el campamento; se ocupan de los caballos y de las armaduras, para que no les falte nada en el momento necesario; esperaron hasta que llegó la noche. Tan pronto como la noche se mezcló con el día, los cuatro reyes se hicieron armar y mandaron que se vistieran de hierro cuatro mil hombres; no montaron en sus caballos, para que no los encontraran demasiado cansados llegado el momento, sino que los sujetaron por los frenos, cada cual el suyo a su lado, y permanecieron en pie esperando hasta medianoche. Al ver que no venían, fueron a dormir la mitad de ellos y los otros velaron hasta que llegó el día, y de esta forma durmieron un poco los que tenían que guardar el campamento: después estuvieron mucho más a gusto por el descanso que habían tenido aquella noche.
Por la mañana, tan pronto como amaneció el día, mi señor Galván, que se había levantado temprano, fue a ellos y les dijo que Dios les diera buenos días y ellos le devolvieron el saludo:
—Todavía no han venido los romanos; sé que vendrán en breve: decidid quién de nosotros cuatro irá delante.