Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Se quita el yelmo y le pregunta:
—Buen amigo, ¿soy yo?
—Señor, bien os reconozco. Ahora os encomendaré a Dios y me iré al reino de Logres, para llegar en breve allÃ. Por Dios, decidme si nuestros nobles están sanos y salvos.
—SÃ, eso le podéis decir a Lanzarote; dile que el rey Claudás tiene prisionero al rey Bandemagus, lo que nos pesa mucho, pues era el hombre más prudente de nuestro campamento y el que mejor nos aconsejaba en las necesidades.
—¿Pensáis que le puede causar algún daño?
—No, estad seguro.
Con esto se marcha el criado y reemprende el camino, apresurándose a regresar con rapidez, pues le tarda llegar ante su señor y contarle las noticias que ha oÃdo. Mi señor YvaÃn, después de distraerse un rato en el bosque, volvió al campamento y descabalgó en los pabellones, contándole lo que le habÃa ocurrido a mi señor Galván y diciéndole que habÃa enviado otra vez al mensajero junto a Lanzarote, y que le diera noticias de cómo les iba. A mi señor Galván le parece muy bien, pues le tardaba a él y a todos los otros que Lanzarote estuviera a su lado, pues tenÃan puesta una gran esperanza en él y gran consuelo, como si fuera Dios mismo, por el gran valor que tenÃa, según sabÃan.