Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Boores y mi señor Galván, que habían quebrado sus lanzas, tomaron las espadas y atacaron por las filas, dejándolas rápidamente vacías por los tajos que iban dando y por la fama que tienen. No llevaban mucho rato, cuando los de Gaunes los reconocieron por los golpes que les ven dar y porque van rompiendo las filas con tanta facilidad como si no encontraran a nadie armado. Con frecuencia ocurría que los de Gaunes decían: «Mirad ahí a Boores y a mi señor Galván». Cuando llegaron a donde Héctor había sido derribado, encontraron que Claudín lo sujetaba por el yelmo y que intentaba arrancárselo de la cabeza, pues lo había sorprendido cuando Canart le hizo caer; estaba tan aturdido que no sabía si era de noche o de día y por eso no intentaba defenderse. Boores se lo muestra a mi señor Galván y le dice:
—Señor, seguidme, socorrámosle.