Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, ocupémonos vos y yo de retener a estos tres caballeros, pues si los hacemos prisioneros, creo que vengaremos nuestra guerra.
A continuación, mi señor Galván le da a Héctor un caballo bueno y fuerte y le hace montar a pesar de todos sus enemigos. Después, cuando ya había recobrado la fuerza y el vigor, Héctor se dirige hacia Claudín, como a quien no quiere mucho, pues le había hecho pasar sufrimientos y esfuerzos durante todo el día; le pasa por encima del cuerpo a caballo tantas veces que le rompe los huesos y lo deja sin fuerzas para volver a levantarse o a decir una palabra. Boores y Héctor lo sujetan y se lo entregan a cuarenta hombres para que lo lleven a las tiendas; así lo hacen de inmediato y se lo llevan a la de mi señor Galván, donde hacen que prometa que se quedará como prisionero; luego, lo desarman. Al verse desnudo, y ver que lo han llevado así, y que se encuentra en manos de sus enemigos, lo siente tanto que nunca tuvo dolor semejante y maldice la hora en que nació y en que se puso las armas por primera vez, pues lo ha hecho tan mal hoy que ha caído en manos de sus enemigos; lo siente tanto que le parece que va a perder el sentido y no porque tema perder la vida, sino porque los de Gaunes sentirán gran miedo por su prisión y sufrirán mucho por ello.