Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Después de que estuvieron ordenados y dispuestos, empezaron a cabalgar, hasta que llegaron bastante cerca de Bestot, el castillo del que Frole había salido con sus gentes armadas para recibir al rey Arturo. Cuando los dos se vieron, temieron el choque, debido a la gran cantidad de gente que tenían por ambas partes. Se atacan con fuerza unos y otros: habríais oído gran estruendo y enorme griterío al quebrar las lanzas; fueron muchos los caballeros muertos y caídos que no pudieron levantarse. Lanzarote, que había roto la lanza, tomó la espada como hombre deseoso de realizar proezas con las armas, pues hacía mucho tiempo que no había hecho nada. Empieza a golpear y a derribar en medio del camino a cuantos encuentra, matando caballeros y caballos y realizando tales maravillas que no había nadie que lo viera que no dijera que era un diablo, «pues un hombre mortal no podría hacer tanto como él hace, ya que va arriba y abajo, parte caballeros y caballos de una lanzada o de un tajo». No hay nadie, por atrevido que sea, que ose esperar su golpe; y realiza tales hazañas que muchos de los enemigos dejan de combatir para contemplarlo y él da valor y atrevimiento a todos los de su parte, ganándole tierra a la gente de Frole y haciéndoles retroceder más de un tiro de arco. Va buscando por las filas y salvando a sus gentes cuando las ve en mala situación; de tal forma dura el combate desde la hora de nona hasta la noche; Frole ha perdido a muchos hombres, que han quedado muertos, y hubiera perdido más de no ser porque la noche hizo que se separaran pronto: lo sintió mucho el rey Arturo, que ve que Frole habría sido derrotado si hubieran permanecido más tiempo en el combate. Pero tuvieron que separarse; Frole regresó pesaroso y preocupado por haber perdido tanto en esta batalla; llama a un mensajero, le hace saber su voluntad y le envía al rey Arturo, que se había alojado y había hecho plantar pabellones bastante cerca del castillo.