Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Un día, a la entrada del invierno, el rey estaba en su castillo de Caradigais, sentado a la mesa; le servían caballeros de cuatro edades distintas: uno de alrededor de dieciocho años o un poco más; otro de treinta años; otro de alrededor de cuarenta años y el otro de más de ochenta años; entre los jóvenes estaba sentado Perceval, que tenía un rostro sencillo y parecía simple criatura. Keu el senescal, que lo había mirado durante mucho tiempo, se lo mostró a Mordret y le preguntó qué le parecía.
—Me parece caballero simple, que prefiere la paz a la guerra.
—Así me lo parece también y bien lo demuestra su escudo, que aún no ha recibido ningún golpe.
Estas palabras las oyó un loco de la corte y se las dijo a Perceval, riéndose de él y diciendo que no debía colocarse entre los caballeros.
—Loco —le pregunta Perceval—, dime cómo lo sabes.
—Dicen que en vuestro escudo nunca se dio ningún golpe.