Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote se mete en la cama y la encuentra cálida y agradable a su parecer, pues tenÃa frÃo y por eso se acuesta y empieza a taparse. La doncella, que habÃa salido fuera, se encuentra a su amigo en el suelo y piensa que ha muerto y empieza a gritar con dolor diciendo: «¡Ay, desgraciada de mÃ, estoy muerta!», y muestra el mayor dolor del mundo.
Al cabo de un rato, el caballero vuelve en sÃ, se sienta y abre los ojos. Al ver a la doncella que se lamentaba de tal forma, la censura mucho y le pregunta que dónde está el que le ha hecho tal cosa.
—Señor —le pregunta el enano—, ¿por qué lo preguntáis? No le hagáis ningún daño, pues serÃa un gran pecado, ya que está loco y ha perdido el juicio.
—Por Dios —responde el caballero—, si Dios quiere, no le haré daño, pero lo retendré conmigo si puedo hasta que esté curado y mejorado. Si lo puedo hacer, sé que seré servido y honrado por muchas gentes, pues si alguna vez conocà los golpes de alguien, éste es un caballero, por lo que nunca volveré a tener alegrÃa hasta que le haya hecho recuperar su juicio con la ayuda de Dios, antes de que se vaya de mi lado.
—Por mi fe, señor —le dice la doncella—, está dentro del pabellón.