Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Va el muchacho a reunirse con el mensajero y con sus escuderos, y los alcanza a la entrada del bosque. Cabalgan juntos hasta la hora de nona, en que hacÃa mucho calor. El muchacho se quita el yelmo y se lo entrega a un escudero, y luego se queda meditabundo. El caballero, que iba delante, se salió del camino y tomó un sendero estrecho; al cabo de un rato, una rama golpeó en el rostro al muchacho, que abandona sus pensamientos y ve que están fuera del camino.
—¿Qué significa esto? ¿No era el camino más bello y más recto que este sendero?
—SÃ, pero no era tan seguro.
—¿Por qué, señor?
—No os lo voy a decir, si no quiero.
—Por Dios, sà que lo vais a hacer, pues me habéis causado un daño y una molestia mayor de lo que pensáis al tomar este camino.
—¿Qué molestia?
—Una que no podréis reparar. Pero decidme por qué no es seguro el otro camino.
—No os lo diré.
Entonces Lanzarote toma la espada que le llevaba un escudero y vuelve al lado del caballero rápidamente.
—Ahora me lo vais a decir y si no, daos por muerto.
—¿Muerto? ¿Creéis —le pregunta riendo— que me vais a matar tan fácilmente?