Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —SÃ, daos por muerto si no me lo decÃs de inmediato.
—No se me puede matar con tanta facilidad como pensáis, pero os lo diré para que no tengáis que luchar contra mÃ, pues flaco servicio le rendirÃa yo a mi señora si me enfrentara con vos. Volvamos por el camino y os enseñaré por qué nos hemos desviado.
Regresaron por el mismo sitio todos, hasta que vuelven a encontrar el camino principal. No habÃan cabalgado mucho por él cuando se encontraron a la derecha un poyo junto a una fuente muy hermosa. El muchacho se acerca y desde allà ve a cierta distancia un bellÃsimo pabellón en medio de un gran prado.
—Buen señor —le dice el caballero al muchacho— ahora os voy a decir, si queréis, por qué abandoné el camino principal.
—Hablad.
—En ese pabellón hay una doncella guardada por un caballero que es más de medio pie mayor que cualquiera, y es más fuerte y más corpulento que nadie; es traidor y cruel con los vencidos, es decir, con todos los que han combatido contra él, pues tiene tal fuerza que nadie puede resistirle; por eso os desvié del camino.
—Quiero ir a verlo.
—No lo hagáis, creedme.
—Sà que lo voy a hacer.