Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Eso no puede ser.
—Sà que es —responde el criado—, pues yo lo vi con mis propios ojos.
—Sabed que aunque fuera allà todo el mundo —dice el ermitaño— no conseguirÃan entrar hasta que no haya entrado uno, que será el hijo del rey que murió de pena, según dicen los viejos.
Pasaron la noche allÃ; salieron por la mañana después de oÃr misa y cabalgaron durante tres jornadas. El cuarto dÃa, hacia la hora de tercia, se encontraron en su camino a un hombre que montaba un mulo y llevaba puesta una capa azul.
Mi señor Galván lo saluda y le dice:
—Buen señor, ¿de quién sois vasallo?
—Señor, soy un novicio.
—¿Sabéis leer?
—Señor, sÃ, gracias a Dios.
—¿Conocéis el camino de la Guardia Dolorosa?
—SÃ, señor, bien. ¿Por qué lo preguntáis?
—Porque conviene que nos acompañéis.
—¿Que os acompañe, señor? ¿Quiénes sois?
—Yo soy un caballero.
—¿Cómo os llamáis?
—Señor, me llamo Galván.
—Ay, señor, ¿sois vos? Con vos iré con mucho gusto, aunque no sé qué es lo que buscáis allÃ.