Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El vasallo los lleva a una habitación para que se desarmen y, después, van a ver la roca por todas las partes y la hermosa fortaleza. Al llegar al pino de en medio se encuentran con más de cuarenta caballeros y servidores que se les echan encima completamente armados: intentan salir, pero les han cerrado muy bien las puertas a sus espaldas, y se dan cuenta que de nada sirve intentar defenderse: mi señor Galván les prohíbe a sus compañeros cualquier resistencia, pero Galegantín el Galés se lanzó contra uno de ellos derribándolo al suelo y arrancándole la espada de las manos; tuvo que matarlo por la resistencia que ponía y el mismo Galegantín quedó herido: mi señor Galván corrió a sujetarlo. Entonces les ataron las manos a todos ellos a la espalda. Gasoaín de Estragot —que era valiente y de buenas palabras— dice al verse atado que Galegantín tenía razón al preferir la muerte antes que la prisión, «pues no vi nunca una traición más ignominiosa: vinimos como huéspedes y ahora somos presos y estamos atados, antes de haber comido ni bebido».
En esto, los bajan e Yvaín el Bastardo ve al vasallo que los había llevado aquí dentro, que estaba dando órdenes en la cocina para que prepararan la cena, y le dice:
—Ay, hijo de puta, traidor, buen albergue nos habéis dado.