Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Se da cuenta de que no quieren matarlo y él tampoco quiere causarles ningún daño. Entonces se dirige contra su señor, que les ordena que se retiren, y lo golpea con la contera de la lanza en medio del vientre con tal fuerza que lo derriba al suelo y por poco no le rompe todo.
En ese momento huyen todos los demás. Toma el caballo del derribado y se lo entrega al caballero que iba preso, y le dice:
—Montad, señor caballero; os vendréis conmigo.
Así lo hace y se dirige hacia el otro:
—Señor, estoy muy cerca de mi salvación, pues cerca de aquí hay una roca fuerte; si estuviera en ella no temería nada. Si os parece bien, me gustaría ir allí.
—Me parece muy bien.
—Señor, ¿de parte de quién debo darle las gracias a la reina? No sé vuestro nombre.
—Decidle cómo es mi escudo, pues no podéis saber mi nombre: decidle también que por ella habéis sido liberado.
El caballero se va, dándole las gracias. A la reina le contó cómo era su escudo y de inmediato supo que era el que había conquistado la Dolorosa Guardia, y tuvo una gran alegría.