Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Yo haré en ese asunto lo que pueda. Antes de combatir con vos, os ruego que me digáis que preferÃs al caballero herido en vez de al que lo hirió.
—MentirÃa; que Dios no me vuelva a ayudar si lo hago.
—Entonces tendré que combatir contra vos.
—No quiero nada mejor.
Se separan y se atacan al galope de los caballos, dándose tal golpe en los escudos que a los dos se les abolla el extremo contra el arzón. El caballero que habÃa estado enfermo lo alcanza con tal fuerza que ni el escudo ni la cota pueden defenderlo: le mete en el cuerpo hierro y madera de la lanza. El otro consigue atravesarle el escudo con su lanza. Ambos eran fuertes y valerosos; se empujan con vigor, derribándose al suelo; en ese momento se rompieron las lanzas.
El caballero que habÃa estado enfermo no habÃa sido herido de gravedad. Volvió a montar, teniendo por muy valiente a su contrincante, pues es el que le ha dado mejor golpe, ya que hasta entonces nunca habÃa sido derribado. Se esfuerza en mostrar su valor y se acerca al otro con la espada desenvainada, pero es en vano, pues está muerto porque la herida le pasaba las entrañas del cuerpo. Al verlo muerto llora de pena, pues le parecÃa uno de los caballeros más esforzados.