Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Sigue de largo y al cabo de un rato ve un pabellón completamente aislado, muy hermoso, y con muchas lanzas apoyadas alrededor; fuera hay numerosos criados y, por lo menos, cinco escudos invertidos también apoyados en él. Les pregunta a los criados de quién es el pabellón.
—Señor, de un caballero que yace dentro. Descabalga, entra y ve a cuatro caballeros que yacen en dos lechos, y en otro, más grande, hay un caballero solo, sobre una colcha dorada y cubierto con un cobertor de armiño.
—¿Quién sois —le pregunta—, señor caballero, que ahí yacéis?
Éste se incorpora: «y vos, ¿quién sois, que lo preguntáis?».
Entonces mi señor Galván se dio cuenta de que era Helís el Rubio; le dice su nombre y Helís se levanta diciéndole:
—¡Sed bienvenido!
Se manifiestan una gran alegría como compañeros que se querían mucho.
—¿A dónde vais? —le pregunta a Galván.
—Seguía a una litera que acaba de pasar por aquí.
—Es muy tarde; conviene que os alojéis.
Mi señor Galván lo acepta. Mientras hablaban de este modo, los escuderos de Helís entran: