Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, no lo haré, pues vos iréis más rápidamente que yo, que estoy impedido.
La dama se va sin reconocer al caballero, mientras que la litera sigue despacio su camino, hasta que al caer la tarde llega a la ciudad de Orkenise. En esa ciudad tomó un escudo rojo, dejando el suyo, pues no querÃa ser reconocido en la asamblea, que tendrÃa lugar a menos de una jornada de distancia. Por la noche le miraron las heridas con atención, pues lo hizo un caballero viejo que sabÃa mucho. Faltaban cinco dÃas para la asamblea, y el caballero los pasó en la ciudad por consejo del anciano, y sus heridas se mejoraron mucho. El quinto dÃa se puso en marcha en la misma litera, y llegó al final de la tarde a Godosaire. Estaba todo tan lleno de gente que no se podÃa encontrar alojamiento, pero a las afueras habÃa un monasterio en el que lo albergaron porque estaba enfermo; le dieron una habitación grande y espaciosa.
Por la mañana, después de oÃr misa, se hizo armar. El rey Arturo habÃa llegado a marchas forzadas y no pudo alojarse en el castillo, sino que tuvo que quedarse fuera; al amanecer hizo saber a los de su hueste y a los que le habÃan acompañado que no debÃan llevar armas durante todo el dÃa.