Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando el caballero de la litera se separó de mi señor Galván, cabalgó hasta una hermosísima landa que apenas estaba a tres leguas de allí. En aquel lugar manaba una fuente de gran belleza bajo uno de los sicómoros más grandes que se han visto. El caballero descendió para dormir y descansar un poco; y desde allí envió a dos escuderos a una ciudad para que le prepararan el alojamiento. Al despertarse era ya la hora de vísperas. Volvió a subir en la litera y en ese momento pasó por delante de él un escudero montado en un rocín, al galope. El caballero oyó el ruido y levantó la cortina de seda para preguntarle que a dónde iba tan deprisa.
—Voy en busca de ayuda, pues el rey de los Cien Caballeros acaba de apresar a la Dama de Nohaut.
Entonces, el caballero hace que den la vuelta con la litera, diciendo que quería ayudar. Después de cabalgar un rato, se encontró con la dama, que le preguntó a sus escuderos quién iba en aquella litera.
—Señora —le responden—, es un caballero herido que había oído que estabais prisionera e iba en vuestra ayuda.
Entonces levanta ella misma la cortina, pero el caballero se cubre muy bien para que no lo reconozca.
—Señor, ¿ibais a ayudarme?
—Sí, señora.
—Os lo agradezco. Quedaos conmigo.