Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios —dice mirando a su compañero—, no seguiré combatiendo con él; maldito sea el que nos hizo venir.
—Señor, por lo que más queráis, ¿sois mi señor Galván?
—Sí.
—Ay, señor, por Dios —le dicen los dos—, perdonadnos por haberos causado daño, pues igual que ahora os consideramos el mejor caballero del mundo, así os habíamos tenido hasta ahora como el más desleal; os dejaremos estar de inmediato.
—Me dejáis estar de una forma curiosa, pues le habéis dado muerte a mi caballo.
—Señor —dice el que se lo había matado—, os daré el mío a cambio del vuestro.
Éste lo toma. El caballero era el que les había alojado, pero Bruno le había dado a entender que era el hombre más desleal del mundo.
Montan los dos caballeros en un solo caballo y Bruno los acompaña un rato; después vuelve al lado de mi señor Galván y hace como si fuera a continuar con él. Mi señor Galván lo mira y le dice:
—Bruno, no vais a venir conmigo, pues os habéis comportado deslealmente; no necesito vuestra compañía y estoy dispuesto a acusaros de traidor: de este modo tendréis el combate que tanto deseáis.
—No lucharé ahora. Habéis pasado miedo.