Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Galván, Galván, dejad las doncellas, pues os las lleváis con maldad. Ya os lo he dicho dos veces: una, ahora; la otra, cuando no cumplisteis lo que me habĂais prometido.
Entonces mi señor Galván se dio cuenta de que era Bruno sin Piedad.
—Bruno —le dice—, no soy como vos, que habéis intentado que me mataran a traición. Si lo negáis, estoy dispuesto a mostrarlo en combate ahora mismo.
Y le cuenta a Gueheriet cĂłmo le habĂan atacado los dos caballeros y Bruno no quiso ayudarle.
—¿Cómo —dice Gueheriet—, Bruno, no os atreveréis a negar vuestra traición?
—La negarĂa ante un caballero mejor que vos.
—Por Dios —dice Gueheriet—, lo vais a tener que hacer.
Pero Bruno y los suyos empiezan a retirarse.
—Os desafĂo —le dice— y si no regresáis, os atacarĂ© por la espalda, para vergĂĽenza vuestra.