Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, no puedo negar los hechos, pero me vi obligado a actuar asà por mi propio honor. Si me pusierais en libertad, obrarÃais bien, pues he oÃdo decir que hay un combate en esta tierra dentro de tres dÃas, según comentaban esos caballeros en la sala. Si no os parece mal, os rogarÃa que me permitierais ir; os prometo que regresaré a vuestra prisión al anochecer, si no me lo impide mi propio cuerpo.
—Os lo concedo a condición de que me digáis vuestro nombre.
—No lo puedo hacer.
—Entonces no iréis.
—Dejadme ir y os prometo que os lo diré tan pronto como sea momento de decirlo.
—¿Lo prometéis?
—SÃ.
—Id, pero me tenéis que prometer que regresaréis a mi prisión al anochecer, si no os lo impide vuestro propio cuerpo.
Asà se lo prometió; ella aceptó la promesa. Regresa a su jaula y allà estuvo aquella noche y todo el dÃa siguiente y su noche…
Las gentes del rey Arturo crecÃan sin cesar, acudiendo de todas partes. Los hombres de Galahot le preguntan:
—Señor. ¿Se enfrentarán mañana nuestras fuerzas con el ejército del rey Arturo?