Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Después de haberte quedado en la ciudad el tiempo que hayas querido, te marcharás con todo tu séquito. Entonces se prepararán los buenos caballos y las buenas armas, los ricos tejidos de seda, la rica vajilla de oro y plata, la abundancia de dinero; monta un caballo de los tuyos que consideres adecuado para el pobre bueno del que te hablaron durante tu estancia: cuando lo veas, acércate a él, exprésale alegrÃa, descabalga y haz que monte, diciéndole que quieres que lo monte por tu amor. Después ordena que le den de tus dineros cuanto consideres oportuno. Le regalarás el caballo por sus méritos y el dinero para que sea generoso en sus gastos. De este modo te comportarás con el pobre, pero también debes hacer regalos a los vasallos pobres, aunque tengan lo suficiente en sus casas. Les darás vestidos y caballos que los lleven en casos de necesidad, pero procura que sean siempre los caballos en que tú estarás montado en ese momento, pues asà dirán por todas partes que tienen el caballo que estabas montando. Asà obrarás con respecto a los vasallos pobres; pero además debes socorrer sus necesitados feudos con buenas rentas y tierras ricas, a cada uno según su categorÃa, pues no por ello vas a perder nada, sino que ganarás sus corazones, pues las tierras estarán mejor guardadas si son muchos hombres que si eres tú solo: tu poder se apoya en ellos y por eso debes preferir que tus nobles tengan con honor una parte de tus tierras en vez de que pierdas vergonzosamente lo uno y lo otro.