Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Cuanto más te miro, más loco me pareces, pues si tuvieras un poco de sensatez podrÃas comprender esas dos cosas a la vez. Pero ya que he comenzado a enseñarte y a aconsejarte a partir de lo más alto y noble, como serÃa la corona real, ahora seguiré por la cabeza. No lo voy a hacer porque tú lo merezcas, sino por tu pueblo; por eso te voy a decir quién es el médico sin medicina: es Dios, y no existe ningún otro médico que cure sin medicinas, pues todos los demás reciben de Él sus habilidades, el poder de conocer las enfermedades del cuerpo y su corazón. Todo esto se debe a los conocimientos que tienen los médicos, que los reciben de Dios, igual que las virtudes de las hierbas que curan el cuerpo; pero sólo pueden sanar los cuerpos, y no siempre, pues muchas veces sucede que tras haberse esforzado en sanar a alguien, éste muere. Y aunque puedan curar las enfermedades del cuerpo, no pueden hacer nada con las del alma. Pero Dios es poderoso, pues tan pronto como se le acerca un hombre que se haya confesado, por muchos pecados antiguos que tenga, Dios no dejará de mirarlo; y tan pronto como lo mire, no necesitará ninguna otra medicina, ni más médico, ni precisara de emplearlos, sino que la herida quedará curada y limpia tan pronto como lo haya mirado. Ése es el médico sin medicina que no utiliza ningún medicamento para las heridas del cuerpo y del alma y lo cura todo con su dulce mirada. Los médicos mortales no obran asÃ, pues tras ver las heridas tienen que buscar las hierbas adecuadas y las medicinas convenientes para esa enfermedad; y a veces todo está perdido, pues la muerte manifiesta su poder. El auténtico médico es el que con su mirada da salud a las enfermedades del alma y del cuerpo, aleja la muerte cuanto quiere y evita para siempre la muerte del alma. Tal es el médico sin medicina. Ten por cierto, si te has confesado de todo corazón, que tu alma ha quedado curada, igual que tu cuerpo; no serás deshonrado en la tierra, ni tu alma caerá en la muerte eterna, pues Él te guardará de todos los peligros. Éste es llamado, con justo nombre, médico sin medicina.