Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Las noticias corrieron por el lugar y no hubo ni un muchacho que no hablara de él, de forma que se enteró también el caballero que estaba en la mazmorra: si los otros lo habÃan sentido, él se lamentó más que nadie, diciendo:
—Si muere, será una pérdida irreparable.
Cuando se marcharon los caballeros que habÃan llevado la noticia, el prisionero se esforzó hasta que consiguió hablar con la dama:
—Señora, ¿es cierto que ha muerto mi señor Galván?
—SÃ, está mortalmente herido y no tiene curación posible, según he oÃdo decir.
—Por Dios, es una gran desgracia para todo el mundo; el dÃa que muera tendrá que desaparecer la alegrÃa. Señora, señora, ¿por qué me habéis traicionado de forma tan fea? Me habÃais prometido que me avisarÃais el dÃa del combate.
—Si os lo prometÃ, ahora lo cumpliré pues ya han perdido bastante los nuestros.
—Señora, ya es tarde.
—No, pues todavÃa podréis llegar a tiempo; el combate continuará de hoy en tres dÃas y os tengo dispuesto un caballo y las armas que me dijisteis, pero os aconsejo que no os pongáis en marcha hasta el dÃa mismo del combate; entonces os iréis directamente al campo de batalla, bien conocéis el camino.