Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Corrieron todas las damas y doncellas a las ventanas y a las almenas a verlo. Él galopa tan rápido como puede el caballo; a derecha y a izquierda ve hermosos combates singulares, y duros enfrentamientos, pues muchos de los jóvenes caballeros rápidos del rey Arturo habían pasado las barreras para realizar hechos de armas; del campamento de Galahot iban llegando, diez por aquí, veinte más allá, treinta por otro lugar, cuarenta, cincuenta, por unos sitios más y por otros menos. Nuestro caballero evita todos los combates y pica espuelas, dirigiéndose a un grupo que vio venir, en el que había fácilmente cien caballeros. Se lanza en medio y golpea a uno con tanta fuerza que lo derriba al suelo con su caballo. Cuando se le quiebra la lanza, sigue golpeando con los trozos rotos hasta que no le quedan más que los pedazos que tiene en el puño; luego va en busca del escudero que le llevaba las otras dos lanzas: toma una, vuelve a atacar y combate tan a descubierto que todos dejan de luchar para contemplarlo. Lleva a cabo tales proezas mientras le duran las tres lanzas, que mi señor Galván asegura que nadie podría hacer nada semejante.
Cuando se le quebraron las tres lanzas regresa a la orilla y, desde el lugar en el que había estado, vuelve el rostro hacia el torreón y mira con dulzura.
Mi señor Galván toma la palabra, diciendo: