Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El día decimoquinto era martes. Según cuenta la historia, la reina y la dama de Malohaut decidieron acordar un día y convocar un torneo para hablar con sus amigos. Pero se encontraron con un obstáculo, pues según cuenta la historia cuando el rey se sentó a comer y ya habían servido el tercer plato, se quedó pensativo y tan ensimismado que se olvidó de la fiesta, de la comida, y de todos los que estaban allí, y empezó a suspirar y a llorar de los ojos, apoyado en un cuchillo. Y de tal forma permaneció durante mucho rato, hasta que mi señor Keu, el senescal, se dio cuenta: entonces se lo dijo a mi señor Galván y a mi señor Yvaín, a Lucano el Botellero, a Sagremor el Desmesurado y a Giflete, el hijo de Don. Estos seis eran sus servidores en el palacio, y cuando vieron lo que ocurría se quedaron muy preocupados. Mi señor Galván dijo que pensaría hasta saber qué tenía el rey; llama a continuación a un criado y le ordena:
—Ve inmediatamente a la doncella que tiene la copa ante mi señor y dile que venga a hablar conmigo; tú quédate con la copa hasta que ella regrese.