Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por mi fe —dice mi señor Galván—, ésta es una de las cosas más dignas de admiración de cuantas he visto, pues nunca un hombre tan valiente como ése fue escarnecido de modo semejante por un monstruo tan feo sin oponer ninguna resistencia. Por Dios prometo que no cesaré de vagar hasta que me haya enterado de quién era el caballero, por qué lloraba y reÃa, y por qué lo golpeó el enano y se lo llevó sin que se resistiera. Si lo hubiera podido alcanzar, no me irÃa sin haber combatido contra él hasta derribarlo o hasta que él me venciera; pero ahora está prisionero y quien ataca a uno que va prisionero, viola todas las leyes.
—Señor —dice Keu—, intentad recuperar alguno de nuestros caballos, pues si no tendremos que quedar a pie y no os podremos seguir hasta que volvamos a tener cabalgaduras.
Le entrega uno de los frenos que habÃa bajo el pino, y mi señor Galván entra en el bosque y consigue recuperar el caballo de mi señor YvaÃn; se lo devuelve y los encomienda a Dios, añadiendo que le sigan tan pronto como puedan. Le responden que asà lo harán. De este modo se quedan allà los cuatro.
Pero la historia deja ahora de hablar de ellos y durante un buen rato se dedicará a mi señor Galván.