Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Seguro, callaos pues no me queda duda de que sois uno de los malvados que no le ayudaron.
—Doncella, por la misericordia de Dios, decÃdmelo y os prometo que seré vuestro caballero el resto de mi vida.
—Sólo os diré que mala afrenta os dé Dios antes de que mováis vuestros pies de aquÃ.
Apenas habÃa dicho esto, el caballo se agitó y mi señor Galván tiró de las riendas para sujetarlo, de forma que se le rompieron. Entonces ve detrás de él al enano que habÃa golpeado al caballero: empuñaba con las dos manos una espada ensangrentada con la que habÃa picado en los flancos del animal. Mi señor Galván se tira al suelo tan enfadado que casi pierde el juicio, zarandea al enano cogiéndolo por los hombros y luego por las sienes y lo levanta para golpearlo contra el mástil del pabellón. Entonces el enano empieza a gritar, diciendo:
—Me acaba de ocurrir lo que mi madre me predijo.
—¿Qué fue?, pregunta mi señor Galván.
—Me dijo que me darÃa la muerte una mala mierda y ahora me doy cuenta de que el peor cristiano del mundo me tiene sujeto con las dos manos.