Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Así se hicieron las paces entre mi señora y Segurades. Sin embargo, sus caballeros y sus servidores custodian todos los pasos que hay en torno a las tierras de mi señora, para que no entre ningún caballero andante. Tras hacer el pacto, vi a mi sobrina y a este caballero que se miraban, pero no se atrevían a hablar juntos debido a mi presencia. Les dije que resistieran durante un año, al cabo del cual sabrían qué pensaba hacer para que se alegraran ambos. El plazo les pareció demasiado largo y mi sobrina le pidió a Héctor que combatiera contra Segurades, si quería; él le contestó que daría un ojo de la cara con tal de encontrarse ya en el campo de batalla frente a él. Le hizo prometer que no combatiría sin su permiso, pero ha ido aplazando el día, y no cesa de rogar a mi sobrina que le dé permiso para enfrentarse a Segurades; pero ella no se lo da, pues teme perderlo. Ordenó que le hicieran el escudo negro salpicado de plata y le advirtió que, por todo el amor que tuviera a su cuerpo, no debía llevar ningún otro escudo mientras estuviera unido a ella. El negro es señal de tristeza y las gotas de plata son lágrimas, pues se llora de tristeza.