Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Mi señor Galván hizo que le entablillaran el brazo con la espada, pues era la persona del mundo que más sabía de esto, porque lo había hecho muchas veces, para sí mismo o para otros: se lo ató y preparó muy bien. Después de hacerlo, le preguntó por qué había colocado aquellos postes y las lanzas, a lo que respondió:
—Señor, amo a una alta dama de esta tierra; la requerí de amor muchas veces siendo muchacho, y ella me contestó siempre que jamás amaría a un escudero, pues ella era dama y se vería muy rebajada en su condición. Conseguí ser armado caballero, hace apenas un año. Volví a rogarle y ella me contestó que ignoraba que yo fuera caballero, pero que cuando hubiera oído hablar de mí lo suficiente a otros caballeros por mis hazañas, entonces sería justo que me amara. Me esforcé en hacer el bien y en obrar con valentía para agradarle, y realicé tales acciones que ella se me mostró más agradable y afectuosa que antes. Entonces, volví a requerirla de amor, y ella me respondió que me concedería su amor con tal de que guardara la landa de los Siete Caminos —que es esta landa— durante un mes: debía combatir contra todos los caballeros que pasaran por aquí. Cuando la hubiera guardado un mes sin ser vencido, ella se me entregaría a mi antojo. Por eso había levantado esos postes y había traído las lanzas, pues se me consideraba el mejor justador de esta tierra. Ya conocéis la razón.