Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Y jura que si su señor no estuviera enfermo, lo derribarÃa del caballo. A continuación, levanta el trozo de lanza que tenÃa en la mano y golpea con él al caballo de Héctor en la frente, con tanta fuerza que hace volar en pedazos el asta; luego, sujeta al caballo por el freno y tira de él hacia atrás; de forma que por poco no lo hace caer al suelo. Es entonces cuando Héctor abandona sus pensamientos, ve al escudero, que le parece un malvado y que le está diciendo que siente mucho que no se le haya roto el cuello.
—¿Por qué, buen hermano? —le pregunta Héctor.
—¿Por qué?
El escudero empieza a jurar con dureza.
—Los diablos vivos —dice el criado— han hecho que os quedéis dormido y por poco no habéis pisado a un caballero que se está muriendo y a esa doncella que lo sostiene. Los diablos os hacen ir como caballero, cuando no hacéis más que dormir.
Al oÃrlo, se considera un villano, vuelve a la doncella y le suplica que le perdone, «pues sabed que iba pensando en la cosa del mundo que más quiero y me tarda el verla de nuevo: os ruego que me perdonéis a condición de que me convierta en vuestro caballero en el primer lugar en que me necesitéis».