Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Ordena al escudero que se acerque, le pone en el regazo al caballero y le habla en voz baja al oÃdo, pero no sabe qué le ha dicho. Héctor le ayuda a montar en el palafrén y él también monta. Los dos juntos se alejan, cabalgando durante todo el dÃa hasta la hora de nona, en que llegan a un rÃo que divide el bosque de Brequeham, tal como ha contado la historia más arriba. Héctor se quedó admirado de que hubieran avanzado tanto, pues pensaba que aún estaban muy lejos del rÃo, y no pensaba que estuviera yendo por aquella parte: le parece que la doncella le ha desviado del camino recto, y asà era, ciertamente, de modo que él se lo dice, a lo que ella le jura que lo lleva bien y que no se preocupe.
—Doncella —insiste—, no sé qué es lo que pensáis, pero no me saquéis de mi camino para evitar las aventuras, pues no os lo agradeceré.
—No lo estoy haciendo —le responde—, no os preocupéis.
Mientras tanto, han entrado en una pradera muy hermosa, y Héctor pregunta a la doncella que estaba con el caballero que quién le habÃa herido de aquel modo, y ella le cuenta: