Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Héctor no puede recuperar su espada, salta al suelo y cuando el caballero se da cuenta, se mete en el pabellón. Héctor arranca la espada del escudo y sale en persecución del caballero, diciéndole que se dé por muerto. Éste se quita el yelmo y arroja la espada, pero Héctor le dice que de nada le valdrá y que le dará muerte si no se considera vencido. El que va desarmado, temiendo morir, responde:
—Me doy por vencido como hombre desarmado; tendrás el honor que te mereces; pero si me concedes que me arme y me esperas para combatir conmigo, entonces, diré que eres caballero y tendrás honor, si me vences.
—Lo haré, pero dime antes por qué llora esta doncella.
—Te lo voy a decir: porque no pienso entrar de hoy en adelante en ningún lugar en el que ella esté, pues he probado su maldad.
—¿Es por lo mismo por lo que heriste al otro caballero, sin retarlo, al que era tu primo hermano y amigo de esa doncella?
—Asà es, pero no lo herà sin haberlo retado, pues al ofenderme, quedó retado. ¿Está vivo aún?
—SÃ.
—Lo siento mucho, pues me traicionó.
Entonces pide sus armas, y se las traen. Héctor se acerca a la doncella, que está muy triste porque ha permitido que se arme.