Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, eso ya lo sé.
—Quiero —le dice el señor— que sepáis que me agrada mucho que hayáis salido con honor —asà me ayude Dios—, pues son jóvenes e insensatos.
Mientras tanto, han llegado los demás a donde estaba el sobrino del duque, y se lo han encontrado desvanecido. Cuando vuelve en sÃ, consigue hablar con grandes dificultades, pues está gravemente herido en la garganta, y lo ponen en pie, avergonzado. El señor de Falerne y Héctor cabalgan juntos; le pregunta que de dónde es, y él contesta que es del reino de Logres, y que es caballero de la reina Ginebra.
—Y ¿a dónde vais?
—Estoy buscando a un caballero al que no conozco, y me gustarÃa estar en la Landa de la Encrucijada.
—Hoy os vendréis con nosotros —le dice el señor— a una fortaleza que hay cerca de aquÃ; en ella encontraréis buen albergue para descansar, pues lo necesitáis, porque me parece que habéis combatido.
—Señor, tengo que continuar un largo trecho esta noche, hasta que obtenga noticias del caballero al que voy buscando.
El señor le pregunta que a qué tierra piensa ir, después de haber pasado por la Landa, a lo que le responde que no sabe, pero que irá a donde le puedan dar noticias del caballero.