Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —He estado con mi señora.
—¿Dónde está?
—Está en el castillo; me ha vendado y curado con mucho esmero la herida, y me envÃa a que me entere de cómo os va.
—¿Cómo fue rescatada?
—Por Dios, este caballero que está aquà la salvó.
Al oÃrlo, salta del caballo e intenta besarle el pie a Héctor, diciéndole que le agradece cien veces más lo de la doncella, que lo que ha hecho por él. Héctor también descabalga al verlo en el suelo y no permite que haga lo que intenta hacer.
Luego, Héctor lo encomienda a Dios, pues tiene que seguir cabalgando; cuando el caballero lo oye, le dice:
—¡Ay!, señor, no desearÃa ni por un castillo como que veis que os fuerais asÃ, aceptad de algún modo quedaros. No obraréis bien yéndoos: si os quedáis sabréis quién soy, si asà lo deseáis, y os verá con mucho gusto la doncella a la que habéis rescatado. Y si en algo os puedo informar en vuestro asunto, lo haré de grado.