Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuenta ahora la historia que cuando mi señor Galván se separó del caballero al que le había roto el brazo, después de dejarlo en la Landa de la Encrucijada con la doncella que llevaba su escudo a la corte del rey Arturo, cabalgó durante todo el día, hasta que llegó al río que dividía el bosque en uno de los extremos. Cabalgó por el río hasta que empezó a oscurecer, en que vio en la orilla de la derecha a un hombre vestido de blanco que iba muy deprisa. Mi señor Galván ve que la noche se acerca y que no había comido en todo el día; el bosque es grande y peligroso, y está lleno de trampas: pica espuelas tras el hombre de blanco, que al oírlo, mira y ve que es un caballero. Lo espera, se quita la capucha blanca de la cabeza e, inclinándose, le dice: «Sed bienvenido».
Mi señor Galván piensa que es sacerdote o ermitaño; descabalga y se lo pregunta. Le responde que no, pero que es clérigo.
—¿A dónde vais?, le pregunta mi señor Galván.
—Señor, voy a ver a un ermitaño cerca de aquí, en un castillo que se llama Leverzep; llevo prisa porque no cantará vísperas hasta que esté allí.
—¿Cómo? Pensaba que en este bosque sólo había una ermita.