Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, no era ni mi maestro ni mi guía cuando me golpeó, porque yo no había hecho nada malo y no era necesario que me pegara. Además, golpeó con crueldad a mi lebrel, que es uno de los mejores del mundo, y por poco no lo mató delante de mí, sabiendo que yo lo quería. Y añadiré que me ha causado otro pesar, pues ha impedido que matara una de las corzas más hermosas del mundo.
Y cuenta a continuación cómo había dado su rocín y su cervato y cómo se encontró con los corzos; y, de haber tenido el arco, hubiera cogido por lo menos uno.
—Y estad segura —le dice a la dama— de que dondequiera que lo encuentre, lo mataré de inmediato.
Cuando la dama lo oye hablar con tal dureza, se alegra, porque ve que será noble caballero, con la ayuda de Dios y con la suya, pues vale mucho. Y, no obstante, hace como si estuviera enfadada. Al verla así, el niño se marcha muy entristecido y amenazando al que la ha enfadado con él. La dama lo vuelve a llamar y le dice:
—¿Cómo se os ha ocurrido dar vuestro rocín y mi caza, y golpear a vuestro maestro, al que yo os había puesto para que os alejara de toda locura y para que os enseñara a hacer buenas obras? No quiero que volváis a hacer ninguna de estas dos cosas.