Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Buen hijo, no os disgustéis: quiero que regaléis rocines y otras cosas, y tendréis lo suficiente para hacerlo. Así me ayude Dios. Si tuvierais cuarenta años, haríais bien alabando el rocín y la caza que habéis regalado. A partir de ahora, quiero que seáis vuestro propio señor y maestro, ya que sabéis por vos mismo lo que es bueno para un niño. Seáis hijo de quien seáis, os habéis comportado como hijo de rey y si tal fuerais, sería del más alto rey del mundo por el valor de vuestro cuerpo y de vuestro corazón.
Así reconforta y tranquiliza la Dama del Lago a Lanzarote, tal como cuenta la historia en este acontecimiento, sólo por sus valiosas palabras. Pero ahora deja de hablar de él y vuelve a su madre y a su tía, la reina de Gaunes, que están en el Monasterio Real tristes y desconsoladas.